Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús

Nuestra presencia en México y el mundo

SOMOS…

Publicado por Hno. Carlos Pineda en 15 Noviembre, 2008

UN MEXICANO, NUEVO SUPERIOR GENERAL


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“EL PADRE ENRIQUE SANCHEZ GONZALEZ”

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El miércoles 21 de Octubre de 2009, el XVII Capítulo General de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús, que está teniendo lugar en Roma, ha elegido al padre Enrique Sánchez González como nuevo superior general.

El padre Sánchez, que tendrá la responsabilidad de guiar los destinos de la congregación durante los próximos seis años, nació en Sahuayo (México) el 27 de enero de 1958, fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1984 (celebró sus bodas de plata sacerdotales en el transcurso del Capítulo) y era hasta ahora superior de la Delegación de Centroamérica.

El nuevo superior general del instituto fundado por san Daniel Comboni (1831-1881), elegido con un gran consenso, es el primer comboniano no europeo nombrado para el máximo cargo de responsabilidad dentro de la congregación.

La familia religiosa se compone de misioneros, sacerdotes y hermanos, que se dedican a la evangelización y promoción humana en África, América, Asia y Europa.

Los más de 1700 misioneros combonianos en el mundo consagran enteramente su propia vida a la evangelización de los pueblos que no conocen la Buena Nueva de Jesucristo; viven al servicio de los más pobres más allá de las fronteras geográficas, culturales, sociales y religiosas.

Los Misioneros Combonianos somos un instituto misionero “Ad Gentes” integrado por sacerdotes y hermanos, fundado en 1867 por San Daniel Comboni, primer obispo de África Central. Nuestro carisma específico nos lleva a anunciar a Jesucristo a los pueblos que todavía no lo conocen; colaborar con las Iglesias más necesitadas; y ser testigos e instrumentos del Reino de la vida allí donde es amenazado por las semillas de la muerte.

Nuestra Presencia en el mundo

Nuestra Presencia en el mundo

En méxico y America queremos ser parte del nuevo fervor misionero de la iglesia, que la impulsa a compartir el tesoro del Evangelio en la zonas marginadas del propio país y más hayá de sus fronteras.

Rasgos del carisma y de la espiritualidad comboniana.

  • San Daniel Comboni. La personalidad de Comboni, fundador y santo, es la fuente del carisma y de la espiritualidad de los Misioneros Combonianos.
  • Carisma. Los Misioneros Combonianos son un instituto religioso exclusivamente misionero que, como comunidad, se dedica a la evangelización de los pueblos. Las características de su servicio misionero se expresan en cuatro dimensiones: ad gentes, ad pauperes, ad extra, ad vitam.
  • Regla de vida. De la Regla de Vida de 1871, preparada por el mismo Comboni, a la última aprobada por la Sede Apostólica el 3 de diciembre de 1987.

SOMOS 1725 MISIONEROS COMBONIANOS EN EL MUNDO


16 OBISPOS

1280 SACERDOTES

267 HERMANOS

162 ESCOLASTICOS (7 MEXICANOS)

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SIERVOS DE DIOS Y MARTIRES COMBONIANOS

Publicado por Hno. Carlos Pineda en 24 Noviembre, 2008

Si Comboni hubiese vivido algún mes más, habría sido testigo de las duras pruebas que sus misioneros comenzaron pronto a afrontar. Según los tiempos y las situaciones, la cruz y el martirio asumen formas diversas y diversa intensidad. Presentación de los 24 combonianos asesinados en la misión:

Padre Luciano Fulvi
Laybi (Uganda) notte tra il 30 e il 31 marzo 2004 anni 76martires
P. Mario Mantovani (18.12.1919 – 14.08.2003)
Kapedo (Uganda) 14 de agosto de 2003 84 años
Hno. Godfrey Kiryowa (20.12.1973 – 14.08.2003)
Kapedo (Uganda) 14 agosto 2003 30 años
P. Raffaele di Bari (12.01.1929 – 1.10.2000)
Pajule (Uganda) 1.10. 2000 71 años
Hno. Alfredo Fiorini (05.09.1954 – 24.08.1992)
Muiravale (Mozambique), 24-8-1992 años 38
P. Egidio Biscaro (22.09.1928 – 29.01.1990)
Pajule (Uganda) 29 de enero de 1990 años 61
Padre Ezequiel Ramin (9.2.1953 – 24.7.1985)
Cacoal (Brasil) 24 de julio de 1985 32 años
El P. Ezequiel (Lele) supo compartir todo con los pobres de Brasil, incluso la sangre derramada a los treinta y dos años.
P. Osmundo Bilbao Garamendi (7.11.1944 – 20.4.1982)
Kisubi (Uganda) 20 de abril de 1982 años 37
Padre Silvio Dal Maso (3.11.1912 – 3.5.1979)
Pakwach (Uganda) 3 de mayo de 1979 66 años
El misionero “de carga”
Consiguió no enojarse nunca. Toda su vida le atormentó una duda; el sufrimiento que causó a su madre con su despedida.
Padre Antonio Fiorante (12.10.1925 – 3.5.1979)
Pakwach (Uganda) 3 de mayo de 1979 53 años
El hijo del fuego
Legitimo heredero de aquellos samnitas que humillaron a los romanos haciéndoles pasar bajo las Horcas Caudinas, no logró vencer la irascibilidad de su carácter, pero nunca dejo de combatirla con todas sus fuerzas.
Padre Marcos Ruben Vedovato (25.4.1930 – 19.10.1968)
Mirador (Brasile) 19 de octubre de 1968 38 años
Alma de artista
Había nacido para misionero. Ni el hambre, ni el frío, ni las humillaciones y trabajos de toda clase pudieron disuadirlo de su idea. Su martirio fue la conclusión lógica de su vida.
Padre Barnaba Deng (?.1936 – 2.8.1965)
Wau (Sudan) 2 de agosto de 1965 – años 29
Su pueblo se enfrentaba al león solamente con la lanza, cuando éste amenazaba al rebaño. El desafió con las manos a quien oprimía a sus fieles. Permaneció con los suyos hasta la muerte.
Padre Antonio Zuccali (11.7.1922 – 2.12.1964)
Rungu (Rép. Démocratrica del Congo) 2 de diciembre de 1964 42 años
Quería bautizar a 100.000 paganos. Había hecho voto de construir a leprosería. Antes de marchar a Congo (Zaire) dijo: “no volveré más”. Murió sonriendo a sus asesinos y absolviendo a un amigo
Padre Evaristo Migotti (26.10.1922 – 1.12.1964)
Rungu (Rép. Démocratica del Congo) 1 de diciembre de 1964 42 años
¿Morir asesinados? Es la conclusión lógica de una vida entregada con sencillez de corazón a Dios y a los hombres. Antes de morir preguntó donde debía colocarse, como si temiera molestar a sus asesinos

Padre Lorenzo Piazza (14.8.1915 – 1.12.1964)
Rungu (Rép. Démocratica del Congo) 1 de diciembre de 1964 49 años
Realizó su vocación a costa de lágrimas muy amargas. Amó la poesia y a los leprosos. Su madre lo siguió hasta Roma para detenerlo
Padre Remo Armani (7.10.1917 – 23.11.1964)
Isiro (Rep. Democràtica de el Congo) 24 noviembre 1964 47 años
Antes de ser misionero, fue párroco. Modestia, laboriosidad y alegría fueron el programa de su vida. Fue el que inauguró la serie de los “mártires combonianos” en la República Democrática del Congo.
Padre Angel Arpe (2.7.1886 – 1.11.1946)
Nboro (Sudan) 1 de noviembre de 1946 años 60
Era demasiado bueno
Soñaba con un Africa cristiana con sus sacerdotes y obispos. Cantaba continuamente porque tenía el corazón lleno de alegría. Al morir, pensó en salvar a los otros.


Presentación de los tres siervos de Dios en camino a la santidad: Antonio Roveggio, Bernardo Sartori, Giuseppe Ambrosoli:

Mons. Antonio Roveggio
Servo di Dio
Vescovo missionario comboniano Cologna Veneta (Verona) 23.9.1858
Berber (Sudan) 2.5.1902
P. Bernardo Sartori
Servo di Dio
Missionario Comboniano Falzé di Campagna (Treviso) 20.5.1897
Ombacì (Uganda) 3.4.1983
P. Giuseppe Ambrosoli
Servo di Dio
Medico Missionario Comboniano Ronago (Como) 25.7.1923
Lira (Uganda) 27.3.1987

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VIDA DE SAN DANIEL COMBONI

Publicado por Hno. Carlos Pineda en 24 Noviembre, 2008

d11Daniel Comboni nació el 15 de marzo de 1831 en la localidad de Limone sul Garda, en el noreste de Italia, en las orillas del lago de Garda. Fue el cuarto y único superviviente de los ocho hijos que tuvieron sus padres, Luigi y Domenica.
Su padre, Luigi Comboni, era el hortelano del Teseul, que era una propiedad de un magistrado de aquella zona. Vivian al lado de aquella propiedad en una humilde casa que vemos en la fotografía y que todavía se conserva hoy.
El nombre de “Limone” tiene su origen porque en aquella zona se cultivaban limones y la finca del Teseul era una limonera.
Daniel creció en aquel ambiente sencillo y pobre, cursando dos años en la escuela elemental de Limone. Mientras tanto el ambiente político y social que se respiraba no era tranquilo, porque por un lado la corona imperial de Austria ejercía su dominio sobre gran parte del norte de Italia, y por otro lado, los italianos reclamaban la independencia y la unidad de su país. Sus padres procuraron educarle en la fe cristiana dando lo mejor de ellos mismos y testimoniando su fe con un buen ejemplo de vida familiar y cristiana.

Cuando Daniel Comboni tenia 11 años, ingreso en el Colegio de San Carlos, fundado por el sacerdote de Verona, don Nicolás Mazza. El ambiente que se respiraba en el colegio era muy misionero y la presencia de otros sacerdotes como don Ángel Vinco, ayudaron al joven Daniel a descubrir su vocación misionera.
En 1846, cuando Comboni tenia quince años, leyendo la vida de los mártires japoneses sintió una profunda admiración por ellos. Pensó que su vocación seria la de ir a evangelizar al Extremo oriente y poder dar así su vida como mártir por la fe. Pero será mas tarde, a los diecisiete años, cuando ante la presencia de don Nicolás Mazza, Daniel Comboni prometerá consagrar su vida al apostolado del África Central.

Después de cuatro años de estudios teológicos, Daniel Comboni fue ordenado sacerdote en la ciudad italiana de Trento, el 31 de diciembre de 1854, a los 23 años de edad.
Tres años después Daniel Comboni experimenta una de sus primeras crisis. Don Mazza, responsable del Colegio San Carlos, le comunica que esta pensando mandarle a las misiones del África Central con un grupo de misioneros. Por un lado siente que finalmente se podrá ver realizada su vocación sacerdotal y misionera, por otro lado, siente el dolor profundo que su marcha causará a sus padres. El 10 de septiembre de 1857 Comboni y otros cinco compañeros partirán hacia África. Detrás quedan días de duda, crisis y miedos; delante se abre un futuro misionero lleno de esperanza e ilusión: finalmente viajaba a África.
Daniel Comboni sabía que el trabajo misionero en África podía significar una muerte prematura e incluso el martirio, tal como había sucedido con otros misioneros y sucederá con otros en el futuro. En la fotografía de este póster vemos la nueva iglesia de Paimol (Uganda), que recuerda el martirio de dos catequistas Gildo y David, asesinados en 1918 por confesar su fe en Cristo.

poster04Entre 1857 año de su primer viaje a África y 1881 año de su muerte, Daniel Comboni viajó ocho veces a África. Su espíritu misionero y sus grandes capacidades de relaciones con sus más inmediatos colaboradores hacían de Comboni una persona que constantemente tenia que moverse de un lugar a otro. Por mar en el Mediterráneo, en tren por Europa, en camello por los desiertos africanos, en trineo por las estepas rusas, en barca por los ríos africanos, a pie por los caminos de África, Daniel Comboni rompió las fronteras de la sociedad de su época e hizo presente la necesidad de dar a conocer a Cristo por África y por Europa.

Una fecha importante para Daniel Comboni fue el 15 de septiembre de 1864. Comboni estaba rezando ante la tumba de San Pedro en Roma, con motivo del triduo de preparación a la beatificación de Margarita Maria Alacoque, cuando tuvo la inspiración de su “Plan para la Regeneración de África”, que presento tres días mas tarde al Prefecto de Propaganda FIDE, cardenal Alejandro Barnabó. Animado por el mismo cardenal, emprendió un viaje por Europa de Animación Misionera y a su paso por Turín, publicó la primera edición de “Plan” que posteriormente se empeño en darlo a conocer por toda Europa.
Los principios sobre los cuales se apoyaba el “Plan” de Comboni son: 1° La evangelización de África, corresponde, ante todo, a los africanos. 2° Llamamiento a toda la Iglesia para trabajar conjuntamente en la evangelización de África con la colaboración de todas las instituciones misioneras masculinas, femeninas, religiosas y laicas. 3° Lograr que la evangelización y la promoción humana caminaran juntas y 4° Toda la actividad desarrollada debía confluir en la creación de comunidades cristianas estables.

En un contexto histórico en el cual el “status” de la mujer se limitaba a ser madre y esposa, Comboni intuyó la posibilidad de utilizar las cualidades femeninas en la realización de su Plan. Juntamente con los misioneros, llevó a África también las hermanas misioneras. Inicialmente encontró colaboración con diversos Institutos religiosos, mas tarde sintió la necesidad de fundar su propia familia. Era la mujer quien tenia que liberar a la propia mujer.
En la fotografía del póster vemos a las primeras misioneras combonianas en el 1891 con un grupo de mujeres como testimonio de la novedad que significada la presencia femenina en la misión.

Para el trabajo de evangelización, Comboni contaba con las fuerzas misioneras ya existentes en la Iglesia, pero en el momento que empezaron a faltar y por petición del cardenal Barnabó, Comboni fundó sus Institutos misioneros para preparar personal misionero para África. El 1 de junio de 1867, fundó el Instituto para las misiones de África, hoy Misioneros Combonianos. La asociación tenia un marcado acento internacional porque para Daniel Comboni era claro que el problema misionero de África, tenia que englobar los esfuerzos de toda la Iglesia. En este mismo espíritu y viendo la necesidad de introducir a la mujer en el mundo de la Evangelización fundó en el 1872 el Instituto “Pie Madri della Nigrizia”, hoy Misioneras Combonianas.
En el 1951 se fundaron las Misioneras seculares Combonianas, y más recientemente los Laicos Misioneros Combonianos, mujeres y hombres, casados o solteros que participan del carisma misionero comboniano.

poster091Daniel Comboni, se había ganado la confianza de Propaganda Fide, que veía en la fundación de sus Institutos misioneros una garantía de continuidad en los trabajos apostólicos. El 11 de junio de 1872 el Papa Pío IX le confió la misión de África Central. Mas tarde el 2 de julio del 1877 es nombrado Vicario Apostólico del África Central y el 12 de agosto del mismo año es consagrado obispo, con sede en Jartum.
En la fotografía del póster vemos la actual catedral de Jartum (Sudan), cuya sede esta ocupada por Mons. Gabriel Zubeir, sucesor de Comboni, y de origen sudanés. El Plan de Comboni de Salvar África con África, se está materializando.

Una de las características fundamentales de Daniel Comboni como misionero de África, fue su Animación Misionera en Europa. Destacó con fuerza la dimensión universal de la Iglesia y su proyecto salifico para toda la humanidad. Recorrió los caminos de Europa para implicar a toda la Iglesia en su Plan de Salvar África con África. Preparó misioneras y misioneros en Verona, concientizando a las iglesias locales sobre su necesidad de ser misioneros. Entró en contacto con políticos y personas influyentes de la sociedad para luchar contra la esclavitud. Buscó ayudas económicas para mantener su obra y publicó una revista misionera (“Los Anales del Buen Pastor”) para crear una conciencia misionera en la Iglesia.

El 10 de octubre de 1881, fallecía en Jartum a los 50 años de edad el Apóstol de África Daniel Comboni. Un reducido grupo de misioneros y misioneras le acompañaron en sus ultimas horas de agonía, mientras con voz entrecortada repetía: “Jesús mío, misericordia”. Antes de entrar en agonía había hecho prometer al joven sacerdote Johannes Dichtl su fidelidad a la misión. Mientras tanto don Arturo Bouchard le sostenía la mano para consolarle y darle animo en este tramo final de su vida: “Monseñor, el supremo momento ha llegado”. A las diez de la noche se corrió la noticia por todo Jartum: “El obispo ha muerto”.
En la fotografía del póster reconocemos en un paisaje de desierto africano y bajo la mirada penetrante de Daniel Comboni, un dibujo de la época del cementerio de la misión de Jartum donde fue enterrado. A los pocos meses dicha tumba fue profanada y destruida. En la actualidad parte de sus restos se encuentran depositados en la urna que vemos en el póster y se encuentran en la casa Madre de los Misioneros Combonianos en Verona.

En el lenguaje litúrgico, el día de la muerte de los santos, es llamado el “dies natalis” (día del nacimiento al cielo). El 17 de marzo de 1996 el Papa Juan Pablo II le proclamó beato y a partir del día de su canonización, 5 de octubre del 2003, cada 10 de octubre es San Daniel Comboni, en honor del Apóstol de África. La santidad de Daniel Comboni ha sido testimoniada por sus misioneros y misioneras, ha sido imitada por tantos hombres y mujeres que se comprometen a vivir con coherencia los valores evangélicos del Reino y ha sido proclamado Santo por la Iglesia universal para proponerlo como ejemplo de santidad misionera. Comboni pedía a sus misioneros y misioneras que fueran “santos y capaces”: santos para identificarse con los sentimientos de Cristo Jesús; capaces y bien preparados para responder a los desafíos de un mundo sediento de justicia y paz.

La vida y obra de Daniel Comboni se concretizan hoy en una familia misionera que está extendida por África, América, Asia y Europa. Los componentes de esta familia son los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús (MCCJ); las Misioneras Combonianas “Pías Madres de la Nigrizia” (SMC); Instituto Secular de las Misioneras Combonianas (ISMC) y los Laicos Misioneros Combonianos (LMC). En la actualidad los Misioneros Combonianos son 1796, presentes en 40 países. Las Misioneras Combonianas son 1708, presentes en 30 países. Las Misioneras Seculares Combonianas son 146, presentes en 7 países y los Laicos Misioneros Combonianos que con un total de casi 150, están presentes en 15 países.
El Plan actualizado de Comboni integra hoy a mujeres y hombres de todo el mundo: personas consagradas y laicas, para hacer causa común con las situaciones más urgentes y necesitadas.
La Familia Comboniana tiene un pasado “Santo” en la figura de Daniel Comboni y de tantos misioneros y misioneras que han encarnado su carisma; un presente abierto a situaciones nuevas de “misión”, y un futuro esperanzador donde el Reino de Dios se instaure en todas las razas, pueblos y culturas. Este futuro depende de ti…..

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ESTE AÑO 2008 SE CUMPLEN 60 AÑOS DE PRESENCIA EN MEXICO, AQUI UN RELATO DE LOS INICIOS DE LOS MISIONEROS COMBONIANOS EN MEXICO.

Publicado por Hno. Carlos Pineda en 23 Noviembre, 2008

«Respetar no es difícil, lo difícil es entender»; decía en voz alta el padre Elio Sassella mientras, fatigado, montaba su caballo porque nunca había cabalgado. El atento ranchero que lo guiaba, lo miraba pensativo. De repente, en sentido contrario, bajó la cuesta un «falluquero» con sus mulas. ¬–«Padrecito –exclamó el ranchero–, le voy a ser sincero. Por estos rumbos solamente resisten ¡los “falluqueros” y los misioneros!». Pues, era muy difundida la idea, al menos en La Paz, que los que venían a Baja California tenían que haber cometido algo malo y venían a pagarlo.


Sesenta años en Baja California. ¿Por qué? El volcán de amor que arde en todo corazón misionero es la respuesta. Nacidos y formados para ir a África, según el carisma del fundador San Daniel Comboni y como consecuencia de la derrota bélica del Eje, en 1946 los combonianos se encontraban «acuartelados» en Italia, al parecer, sin esperanzas de regresar a sus amadas misiones africanas.

Con una corazonada, nuestra dirección general determinó buscar otras misiones en otros lugares. Se sabía que Brasil pululaba de negros descendientes de esclavos africanos. ¡Estupenda idea! Así se iría a Brasil y se continuaría con el carisma de Comboni. ¡Dicho y hecho! La Dirección General se presentó inmediatamente ante las Oficinas Vaticanas de Misiones (Propaganda Fide) pidiendo una misión entre los negros brasileños.

Cambio de rumbo

Pero el Espíritu Santo escribe distinto. El administrador apostólico y obispo del Vicariato Apostólico de Baja California, monseñor Felipe Torres Hurtado, se encontraba pidiendo por aquellos meses al Vaticano misioneros para su amada península. Monseñor Celso Costantini, secretario de Propaganda Fide, aconsejó al obispo de Baja California contactar a los combonianos, que anhelaban misiones para desahogar su personal de Italia, diciéndoles que la aceptación de las nuevas misiones sería de sumo agrado de Propaganda Fide. Ni tardo ni perezoso, monseñor Torres se comunicó con nuestra Dirección General que tomó este gesto como algo providencial. Ésta última aceptó sin reservas abrir la primera misión comboniana fuera del ambiente africano –una verdadera revolución que todavía los combonianos ancianos en África no logran digerir–. Pero la «obediencia» al Papa y a la Santa Sede siempre fue vital para Comboni y, por tanto, para los combonianos.

Sin ni siquiera venir a ver o hacer un estudio previo, el superior general firmó el contrato con monseñor Torres, aprobado por monseñor Costantini, comprometiéndose a enviar de inmediato un primer contingente de nueve misioneros que el obispo acomodaría en las parroquias del sur de la Península.

Los acuerdos se celebraron el 22 de octubre de 1947. Dos meses después, la noche del 26 de diciembre, 9 misioneros (6 sacerdotes y 3 hermanos) escogidos al azar y sin previo aviso ni preparación, se despidieron de casi 200 combonianos presentes en la casa madre de Verona. El padre Elio Sassella era superior del grupo, y venía acompañado de los padres Pedro Vignato, Antonio Piacentini, Amadeo Ziller, Luis Ruggera y Bruno Adami; y los hermanos Luis Garzotti, Francisco Di Domenico y Arsenio Ferarri, quien es el único sobreviviente de ese grupo.

¡Por fin en México!
El 15 de enero la nave atracó en el puerto de Nueva York, después de un viaje marítimo desastroso en la que los nueve misioneros se enfermaron. El 22 de enero, llegaron a Los Ángeles, California, por tren. Monseñor Torres, feliz, los recibió llevando dos autos y una pic-up para transportarlos. Lo acompañaban dos teólogos y el rector del seminario de Tijuana, que hablaba italiano.

Al padre Sassella se le encomendó dar clases de Teología Dogmática y de Derecho Canónico a los teólogos, y al padre Ruggera las de Moral. A los otros sacerdotes les asignó la parroquia de Mexicali para aprender el idioma y aprender las costumbres religiosas mexicanas. Mientras tanto, el padre Sassella había conseguido en el Consulado mexicano de San Diego, California, la visa de turista para los nueve misioneros, válida por 6 meses.

El 15 de febrero 1948, el obispo llegó a La Paz con los padres Vignato y Adami y el hermano Di Domenico. En el aeropuerto de La Paz los esperaba el párroco Agustín Álvarez y un grupo de guadalupanos. Jubilosos, se dirigieron a la «parroquia» (ahora Catedral), cuando de pronto, el obispo y el padre Agustín fueron trasladados a la cárcel por andar con sotana en la vía pública pues, en ese entonces, estaba prohibido. Los demás misioneros llegaron muy aturdidos y temerosos a la parroquia.

Julián Rivera, un ex combatiente cristero, agrupó unas 500 personas arremolinándolas frente a la comandancia, amenazó con levantar en armas a toda la ciudad si no liberaban inmediatamente al obispo y al párroco. Después de dos horas de negociaciones, soltaron a los presos, quienes llegaron a la parroquia ¡con sotanas! Tres días después, tomaron posesión de su parroquia-misión, cubriendo 150 kilómetros de brechas y arroyos.

Así empezó su ministerio en Baja California.

Manos a la obra

Los misioneros comenzaron por arreglar la iglesia sin techo y la casa cural sin puertas ni ventanas. El padre Vignato, de 52 años de edad y veterano de las misiones africanas, hacía recorridos «safaris», con breves regresos a la sede; realizando catequesis familiar así tuvo una visión completa de su parroquia (desde Santiago hasta Cabo San Lucas) fijando los lugares para levantar capillas en la playa, en honor de San Pedro, pescador y patrono de su nombre Pedro; Cabo San Lucas; Santiago; La Ribera y Caduaño. Cuando daba la catequesis, contaba sus anécdotas en África, y en poco tiempo se ganó la confianza de los niños y adultos que lo escuchaban con gusto, a pesar de su escaso español.

Con el mismo entusiasmo y amor a la gente, el padre Bruno, de 27 años de edad, visitaba ranchos y familias viajando a caballo, ganándose el apodo de «El vaquero más vaquero de Baja California». El hermano Pancho, de 32 años, nunca logró dominar el español, pero fue muy querido y, con la ayuda de mucha gente, arregló la iglesia y la casa cural.

Poco a poco, los misioneros fueron ocupando las parroquias de Todos Santos, El Triunfo y Santa Rosalía. La dirección general siguió enviando misioneros y, a finales de 1948, ya había 11 combonianos. Un año después, eran 17 y, cinco años más tarde, 28. Actualmente, a 60 años de nuestra llegada, somos 15, y estaremos hasta que el obispo nos releve completamente con sacerdotes diocesanos. El misionero no es propietario, es sólo un refuerzo provisional para preparar Iglesias particulares bien formadas. Cuando se consigue, el misionero entrega la misión y se retira.
Haciendo adobes
Durante 60 años nos hemos dedicado al Seminario de la Prefectura (concediéndonos Dios la ordenación de dos sacerdotes); a construir templos y capillas con sus anexos (los primeros 10 años construimos 3 iglesias y 19 capillas); a realizar catequesis y misiones populares con predicadores especializados; a difundir la devoción de los primeros viernes y a rezar de Rosario; a organizar la Acción Católica y otros movimientos eclesiales.

También construimos un asilo, diversos hospitales, dispensarios, centros caritativos y colegios (escuelas de artes y oficios: carpintería, mecánica, mecanografía). Trabajamos con los Boy Scouts; realizamos salones para teatro, proyecciones y cine; colocamos cruces e imágenes sagradas (nichos); organizamos procesiones; conseguimos y colocamos campanas; editamos revistas como Adelante; Por Dios y por la Patria, de la Acción Católica de Jóvenes de México (ACJM); El Noticiero, boletín mensual de la Ciudad de los Niños y Niñas; y Anáhuac, boletín parroquial y órgano de la Comisión pro construcción del Santuario de Guadalupe.

Organizamos kermeses; dimos asistencia a presos; colaboramos en la realización de campos deportivos y muchas actividades más, siempre en armonía con las autoridades civiles.

El orfanato llamado La Ciudad de los Niños, fue iniciado por padre Marigo en 1954. De esta obra, el gobernador Luciano Rebolledo dijo: «…es el orgullo de la región y de la Patria»; y en 1961, se complementó con la Ciudad de las Niñas. En estas ciudades se creó una imprenta, un taller para niquelar y otro para hacer escobas, único en el territorio. En otras misiones, compramos terrenos irrigables para el mantenimiento de la parroquia y abrimos academias para formar secretarias. Hasta el día de hoy, el pueblo aprecia todas estas obras. Sería imposible redactar tantas historias de entrega de más de 50 combonianos que han dado lo mejor de sí a lo largo de 60 años.

¡Muchas gracias!

En este ambiente religioso cálido y misionero, empezamos a trabajar los combonianos, aportando lo mejor de nosotros. Sesenta años después de los inicios, nos conmueve el amor y el respeto que todavía nos tienen los más ancianos que aún viven y nos recuerdan. El pueblo de Baja California es espléndido, magnífico y generoso. Actualmente, muchas zonas ya tienen sacerdotes diocesanos que la gente aprecia mucho.
Iniciando este aniversario 60 de nuestra presencia, con amor les decimos: ¡muchas gracias y enhorabuena a todos!

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NO SOMOS DEL MUNDO

Publicado por Hno. Carlos Pineda en 22 Noviembre, 2008

NO SOMOS DEL MUNDO

“Estamos en el mundo pero no somos del mundo”. Hace unos días iba de camino a la escuela, al tomar el pesero a las 6:30 a.m., como todas las mañanas, me encontré a una mujer y su hija, ya la había visto antes en el mismo pesero y a la misma hora, llevaba a su hija a la escuela; la niña de 12 años con parálisis cerebral, alumna de sexto grado de primaria, en una escuela de gobierno.

La señora se me acerco y comenzó a expresar su indignación y a contarme la historia de su hija, su vida. La niña ya había perdido dos años de primaria por sufrir humillaciones por parte de su maestra; la señora fue a derechos humanos y a la secretaria de educación pública y denunció este hecho y nada pasó, tuvo que dejar esa primaria. Ahora en esta nueva escuela donde estudia, estaba pasando lo mismo, la maestra estaba burlándose y humillando a su hija, solo por tener capacidades distintas.

Yo le comente que siguiera luchando, pidiéndole a Jesús; que la niña era tanto o mas valiosa que los demás niños, que era una bendición tener una hija tan cariñosa, amorosa y hermosa; yo en ese momento ya tenía que bajar del pesero, ya había llegado a mi destino, me despedí ofreciéndole mis oraciones, ella quedó muy tranquila y con esperanza en Jesús.

Al siguiente día yo seguí reflexionando cuantos casos de injusticia hay en nuestro mundo, de humillaciones, rechazos, abandonos. Me di a la tarea de ir observando los rostros de nuestra gente, durante los siguientes días, cuando se dirigen a los trabajos, a la escuela, etc. muchos de ellos rostros de tristeza, amargura, depresión, ansiedad, padres preocupados, jóvenes tan solos que tienen que refugiarse en ponerse sus audífonos y encerrarse en si mismos, en la música, para no pensar, para que no les duela tanto la situación de desamor por la que están pasando, de incomprensión; ver como tienen que asumir una personalidad distinta a la de ellos para ser aceptados; vestirse todos de negro, con cierto corte de cabello, aretes en el cuerpo, tatuajes, etc.

Es impresionante saber que las estadísticas dicen que diario muere una persona por suicidio en las vías del metro de la Ciudad de México, muchos de ellos son jóvenes; esto hasta el día de hoy me causa una gran tristeza.

Y nosotros los que conocemos a Cristo ¿Qué estamos haciendo? Es necesario, es nuestra responsabilidad y compromiso dar a conocer al mundo que existe una forma de vida distinta, llena de Amor, de felicidad, una vida plena que hemos encontrado en Jesús. Tenemos que irradiar a Cristo con nuestra vida, con nuestro testimonio, con nuestro comportar diario a donde quiera que vayamos, en donde quiera que estemos con el solo hecho de vernos se tiene que ver primero Cristo antes que nosotros, tiene que haber algo distinto en nosotros y que los demás deseen saber que es.

Se tiene que distinguir en nuestra forma de convivir con los demás ¿Qué caso tiene decirnos cristianos católicos, seminaristas, misioneros, religiosas, laicos; si nuestro comportar va hacer igual o peor que los demás?

Recordemos que estamos en este mundo, vivimos en él, pero no somos de este mundo, le pertenecemos a Dios. Llevemos esperanza al mundo, demos a Jesús con nuestra vida. Seamos luz en medio de tanta oscuridad, dejemos que el Espíritu Santo encienda nuestros corazones y que haga todo lo que el quiera en nuestra vida.

¿Quién de nosotros no quiere ser feliz? Recordemos al mundo que la verdadera felicidad no esta en el dinero, en los vicios, en las guerras, en el poder, en el rechazar a los mas desamparados; la felicidad verdadera solo la da Jesús y la da a todos los que le abran su corazón, a los que le digan Si, pero un Si sincero; un Si Señor aquí estoy, que se haga lo que tu quieras.

“Haz la prueba y verás que bueno es el Señor”. Él te creo, te salvó; Él te ama más que nadie en el mundo y te está esperando con sus brazos abiertos, para amarte, para hacerte feliz. Te ama tanto que no importa cuantas veces le hayas ofendido, acércate a Él, nunca es tarde.

No tengas miedo a la crítica, al que dirán, a la persecución; no es fácil seguirlo, pero no hay mejor camino, mejor vida que estar con “Aquel que sabemos nos ama”. No dejes que el pecado, las modas, el mundo de frivolidades te conduzcan. Eres una persona que vale la sangre de Jesús, tu cuerpo en templo de su Espíritu.

Buscas fidelidad, Jesús es el único fiel. Buscas amor, Jesús es el Amor verdadero. Buscas la verdad, Jesús es la Verdad y la Vida. Buscas paz, Jesús es la Paz. Buscas justicia, Jesús es la Justicia Plena. Buscas comprensión y felicidad, nadie te conoce y te comprende como Él, es la felicidad verdadera y no la encontraras en ninguna otra parte, en ninguna ciencia, en ninguna filosofía.

Recuerda que “Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida”. Cuando abrimos el corazón a Dios, Él entra en aquellos rincones donde nadie conoce, aquello que nos avergüenza, lo toma y lo limpia, lo purifica, para darte su paz y amarte.

Vivimos en un mundo lleno de ruidos, donde nos han enseñado a no quedarnos callados; un mundo en el que todo es relativo, subjetivo, nos han hecho seres individualistas, “primero yo, después yo y siempre yo” “a mi no me importan los demás”, estas son expresiones muy comunes; estamos siendo bombardeados por la televisión, la radio, los medio de comunicación nos dominan. Ponemos nuestros deseos como voluntad absoluta, hacemos las cosas cuando nos nace; somos una generación que se conforma con “irla pasando”, caemos en una rutina de vida donde no se encuentra la Voluntad de Dios y por más que tratamos ser felices nos damos cuenta que fuera de Jesús no lo somos.

Aprendamos a guardar SILENCIO; callemos nuestros deseos un momento, “el silencio es oro”; dejemos que Dios hable, que sea Dios de nuestra vida. Guardemos silencio un momento con nuestros labios, pero también con nuestro corazón y pensamientos, y ahí en el silencio encontraremos a Dios. Recuerda que no basta creer en Él, porque dice la Biblia que hasta los demonios creen que Jesús es Dios; Jesús te dice “Sígueme”.

Pero seguirlo no es solo aceptar una doctrina, es cambiar nuestras actitudes, comportamientos, es entrar en la vida que Jesús te da, no en la del mundo; es nadar contra la dinámica de infelicidad que el mundo te ofrece a manos llenas.

Jesús te da la plenitud para realizarte como persona, realizarte como su hijo.

Recuerda que NO ERES DEL MUNDO, ERES DE JESUS Y A ÉL LE PERTENECES. Vivamos pues como sus hijos, como hijos de la luz y no de las tinieblas de este mundo.

Te invito a que reflexiones en la Biblia la Primera epístola de San Juan, son tan solo cinco capítulos, léelos y medítalos en el silencio de tu corazón.

Postulante Hermano Comboniano

Carlos Pineda

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